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Lo que véis en la foto es un ejemplo, de entre los muchos que se pueden poner, de un trabajo de bricolaje o hazlo-tú-mismo convencional, seguramente muy parecido al que millones de madres y/o padres de familia (también personas que vivís solas, en pareja o con amigos) hemos hecho o hemos tenido la intención o idea de hacer alguna vez en nuestra vida. En este caso se trata de dos asientos dobles enfrentados alrededor de una mesa, para poder comer en una cocina que no se caracteriza precisamente por su amplitud. Todas las piezas están encargadas, cortes incluídos, en un establecimiento como es posible hoy día encontrar en los alrededores de muchas ciudades o poblaciones de varias decenas de miles de habitantes, y después, ensambladas en casa. Un buen día vas y piensas: esto me lo hago yo. Te pones manos a la obra y ¡hale!, te ves embarcado en un embolado más o menos gordo, según lo atrevido que cada uno sea. Y no es nada difícil, sobre todo para los más lanzados, empezar a probar pronto el sabor de "pasarlascanutas", o sea, verte metido en un barullo del que, en alguna de sus fases, piensas que no vas a poder salir airoso ni con ayuda de Mc Giver y el inspector Gadget juntos. Si hay suerte y no cunde el desánimo, después de la primera intentona, sobre todo los que tenemos la costumbre de ir poco a poco, que puede que seamos los más peligrosos, nos vamos metiendo cada vez en líos mayores. Lo común en estos proyectos es que los comenzamos sin experiencia (muy lejos de la preparación y entrenamiento que tienen los profesionales), por lo que cada nuevo trabajo se convierte en una nueva aventura. Esto es lo que a mí me parece que caracteriza al bricolaje : que se realiza con un cierto grado de inseguridad, porque nos pueden surgir problemas o dificultades que no nos imaginamos. Desde que, a los 17 años de edad, en la España de 1965, en el seno de una familia humilde en cuya casa no había caja de herramientas (al menos que se pudiera parecer a lo que ahora entendemos como caja de herramientas), me dio por construirme una guitarra eléctrica a partir de madera de haya esterilizada, plancha de metacrilato, hilo de cobre esmaltado, imanes, etc., yo, que en el fondo no soy muy atrevido, he vivido pocos años en mi vida en los que no me haya metido en algún lío de bricolaje o algo parecido del que no estaba seguro de poder salir. (Tardé un año en construir la guitarra. Aún la conservo, junto con la Fender Telecaster que me regalaron muchos años después). A pesar de que las he pasado canutas en multitud de ocasiones, os aseguro que el poso que me ha ido quedando me produce una sonrisa de satisfacción: no me arrepiento. Así que no es extraño que a estas alturas de mi vida, a la mayoría de las cosas que se hacen fuera del trabajo cotidiano, para ser aprovechadas en un entorno doméstico, yo las llamo bricolaje: bricolaje del PC, bricolaje de carpintería, bricolaje de fontanería, de fotografía, o, en mi caso, que no llego ni siguiera a la categoría de pésimo cocinero ... hasta de cocina. Las variantes que se pueden realizar, y lo mucho que se pueden apartar de lo que se podría entender como bricolaje convencional, como es el caso de nuestra carpintería imaginativa, no tienen más límite que el de la imaginación, o sea, ninguno. Como hemos pensado que "ver algo" en cualquiera de estas actividades os puede servir para disminuir la incertidumbre inicial al hacer un nuevo trabajo en casa, pues por eso hemos tratado de llenar todo de fotos. Cuando ya hace más de dos años desde que comenzamos con las ideas iniciales sobre este sitio web, y llevamos publicadas cerca de 8.000 fotos en más de 500 páginas, la mayor parte de ellas sobre bricolaje o temas relacionados, esperamos que estas líneas os sirvan para comprender un poco mejor nuestra mentalidad y nuestra motivación. ... por favor, no dejéis de contarnos, como habéis venido haciendo hasta ahora, cuando consigáis hacer algo, y os haya sido útil alguno de nuestros reportajes para conseguirlo: eso nos emociona.
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